No sé
porque no escribí antes, no me sentía inspirada… y quizá ahora tampoco tenga
mucho que contar, pero mi necesidad de plasmar pensamientos aislados sobre este
diario de viaje desprolijo es más fuerte.
Lo primero
que la gente te dice al llegar aquí es “Playa es un lugar de mucha energía”, “Playa
te recibe o te escupe”, al principio puede sonar a frase hecha, ya que mucha
gente la va a decir, pero luego uno comienza a darse cuenta lo literal que es.
Algunas personas se ven apresadas por este lugar y deciden irse de un día para
otro, desesperadamente, con apuro, otra gente está muy relajada llevando ya
varios meses, incluso años aquí, sin tener idea de irse.
Los
primeros dos días son de plena adaptación, uno no termina de encontrarse y todo
parece irreal, luego te invade una alegría inmensa y comienzas a ver de qué
manera puedes instalarte mejor, que podrías recorrer, conocer, y sobre todo…
comer!
Tus amigos
y familia te comienzan a preguntar, ¿Cómo estás?, ¿Qué estás haciendo?, ¿Cómo es
México?, ¿extrañas?, y la realidad es que no puedo contestar sin vacilar
ninguna de esas preguntas, estoy adaptándome. Estoy extraña, conociéndome a mí
misma, viendo como reacciono ante diferentes situaciones, soy fuerte… Hago
trabajos eventuales, intento ahorrar, usar solo el dinero que gane trabajando,
cuando no trabajo, playa, y alguna vez salgo de noche. No soy una experta en cultura
mexicana, pero intento hablar con la gente, y probar todo tipo de comidas. ¿Extraño?,
¡todavía no!, no llego al mes, y a veces me siento en la encrucijada de tener
que hablarles aunque no tenga nada que decir solo para que sepan que están conmigo,
estoy bien, pero a veces no tengo que decir, no quiero estar conectada a un
celular o una computadora muchas horas, porque necesito estar en este lugar física
y mentalmente.
Escribo
esto porque quiero que sepan cómo estoy, que veo y que aprendo. Este blog es para
que estén conmigo a la distancia, y lean que es lo que voy viviendo a grandes
rasgos:
* Playa del
Carmen está plagada de Argentinos, ¡plagada!, ¡y sobre todo de cordobeses!, uno
intenta alejarse, pero el mate tarde o temprano nos junta, por más que
resistencia que se oponga. Esto no le cae bien a los mexicanos y extranjeros de
otros países, creen que hacemos “rancho aparte”, en el caso de muchos no es así,
pero como en Argentina, siempre existen algunos creídos que se alejan del resto
por creerse más. La cosa es que sin hablar nos distinguen fácilmente, basta con
que nos vean caminar por la Avenida 5 (avenida principal de playa) para que nos
griten: “Che, Argentinos, ¿quieren un tour?, ¡para ustedes es más barato!” (no sé
qué impresión daremos, o que estará pasando en Argentina, pero nos bajan los
precios antes de que podemos pedir una rebaja), “Messi!”, “Che, boludoooooo”.
Es increíble la capacidad que tienen algunos Mexicanos para distinguir la
nacionalidad de las personas, igualmente alguno que otro me confundió con gringa,
o brasilera.
* El agua de
la canilla no se puede beber, corrección, no podemos beberla, ellos la toman,
pero para nuestros delicados estómagos es mala. Por suerte yo aún no tuve
ninguna indigestión, mi estómago es fuerte y se aguanta el picante. Otra
curiosidad es que por ningún motivo se deben de tirar los papeles en el
inodoro, sino, así como baja sube con todo.
* Hay dos
tipos de turistas distinguidos fácilmente, y para ambos hay mucha actividad.
Esta el turista que viene exclusivamente a divertirse, aquel que vive de la
fiesta, para ellos todos los días abren los Antros (boliches), y para las
mujeres en especial siempre hay “ladies night” en alguno de ellos, es decir que
hasta una determinada hora en algún Antro-Bar las mujeres siempre podrán beber
gratis, y los amigos hombres sin dinero estarán merodeándolas para que les
conviden. Estos turistas van a poder conseguir lo que quieran para divertirse
en la noche, se lo ofrecen todo el tiempo en la calle y a plena luz del día.
Luego está el turista que viene en busca de paz interior, a conocer acerca de
los mayas, hay muchas excursiones que pueden realizar para satisfacer su
necesidad de cultura. Y después estamos los jóvenes que quizá tengan un poco de
ambas clases turistas pero que le sumamos el agregado de estar acá solos por
tiempo indeterminado, y creo que esta última clase de extranjeros es la que más
he conocido.
Por ahora
creo que no tengo nada más que decirles, actualmente estoy instalada feliz en
un departamento con tres personas más, y de a poco Playa me va regalando gratas
sorpresas. Siento mucha felicidad y paz, y cuando flaqueo solo recuerdo que son
momentos, y que todo pasa, que estoy acá por haber saltado y vencido un pasado,
y que gracias a él vivo este hermoso presente.
Amigas… ¿príncipe?,
¡ya llegara!
Aldy
Malén